lunes, 21 de enero de 2013

Los inicios de Papá Jones


Soy Papá Jones y como la parte masculina de todo este asunto, me veo en la obligación de retratar cómo se vive todo esto desde el lado donde lo complicado es más la "culpa" que los achaques físicos...

Todo empezó desde la boda casi, tratando de traer al mundo pequeños seres cabezones y bocazas como el padre... pero sin suerte como podéis comprobar.

Empezamos haciendo pruebas, más por asegurarnos que estaba todo bien que por creer realmente que hubiera algún problema... y resultó que era muy probable que yo tuviera un problema de atrofia testicular y que no pudiéramos tener hijos, al menos de la forma tradicional y divertida...

El primer urólogo que me vio me dijo que tenía los "testes atróficos", que eso señores viene a decir que mis cocos no son cocos sino canicas, y que era muy posible que el producto interior bruto de éstos fuera inútil...lo que hizo que me tirara dos semanas sin dormir:
Nadie se plantea muchas cosas sobre su posible futura paternidad hasta que no se enfrenta a ella, pero sumarle también todo este embrollo es una mezcla que sólo los que se han visto en la misma situación saben comprender.

Yo he querido tener hijos siempre, y de repente me enfrentaba ante la posibilidad de no poder hacerlo.

Lo preocupante era que mis soldaditos no sirvan... porque si sirven pero son pocos y/o vagos, podíamos hacerlo artificialmente, que aunque fuera un engorro y un dinero, si el resultado es un junior, pues bienvenido sea... por lo menos sería mío.

El cachondeo de todo esto viene en que que empezamos a hacer las mismas pruebas en el hospital donde trabaja mi suegra, por aquello de agilizar las cosas...y el urólogo de allí me dice que está todo bien...

No sabíamos a quién creer, pero todos están de acuerdo en que hasta que no tuvieramos los resultados, no se podía saber nada... ya que incluso teniendo cocos como sandías se puede tener problemas con los soldados...
...

Saliendo de la parte seria del asunto, para entregar la muestra del seminograma no puede pasar más de 1 hora desde la obtención, (por el elegante método de paja en el bote), además de tener que transportarlo pegado al cuerpo para que no pierdan temperatura.... y como el curro de mi santa suegra me pilla muy lejos y tenía que entregarlo a primera hora de la mañana, mis suegros, voluntariamente, se acercaron a casa a recoger el bote del amor y a entregarlo a las 7:30 de la mañana.

Cual sería mi cara al bajar y encontrarme a la futura abuela asomada a la ventanilla del coche sonriendo y diciendo "¡A incubaaar!" mientras cubría el bote con un guante y se lo pegaba al cuerpo.

Ojiplático, no pude articular palabra y se marcharon con mi suegro pitando y despidiéndose de mi al grito de "¡Hasta luego machotee!"

En fin.

Uno de esos momento memorables que solo se viven una vez...





No hay comentarios:

Publicar un comentario