jueves, 21 de febrero de 2013

El ser humano nace, crece...

¿Se reproduce?
Y muere.

Hace un mes que no pasamos por aquí. Durante este tiempo, las novedades han sido:

- 1 punción
- 3 ovocitos vitrificados
- 1 panza superhinchada que nada tenía que ver con un embarazo
- 1 amiga virtual de la blogosfera que me entiende como si fuera yo hablando conmigo misma
- 54.967 lágrimas derramadas
- 1 viaje exprés a París
- 2 Kg de más
- 5 embarazos en Facebook nuevos
- 1 sospecha
- 0 ganas de ver a nadie, por si hay bebés, embarazadas, anuncios de embarazo o similar
- 2 llamadas que lo cambian todo
- 1 tía mega amargada


Vamos por partes.

Estaba aterrada por la sedación de la punción. Era la primera vez que entraba en un quirófano y he de deciros que tengo un drama con la muerte, una angustia que me lleva a tener miedos irracionales, y me daba pánico no volverme a despertar.

Cuando me hicieron subirme a la camilla con estribos y la anestesista me puso la vía, empecé a oír mi corazón cabalgando. Todas lo oían a través de la máquina que no sé cómo se llama, pero que retransmitía cada latido con ese "piiii" tan peliculero (bueno, yo lo identifico con Anatomía de Grey, qué le voy a hacer). Total, que me puse como una moto, y empecé a toser de los nervios y a tragar y a intentar resistirme al sueño químico, sobre todo cuando escuché que mi corazón se ralentizaba. Entonces sí que me asusté, pero no me dio tiempo a sufrir, caí frita sin darme cuenta. De pronto. Con las gafas puestas.

De repente me desperté porque alguien me decía que me cambiara a la cama. Vi a Papá Jones y a una chica, y torpemente, con muchísimo sueño, me pasé de una camilla a la otra. No sé qué pregunté, pero me oí ángeles cuando me contestaron "nooo, si ya se ha terminado".

Después de un rato en la habitación, vinieron a informarme de que me habían sacado 4 ovocitos, pero que sólo 3 eran maduros y que ya estaban vitrificados. Al cabo de un rato, nos marchábamos a casa. Y sí, a mí también me recomendaron beber Acuarius para eliminar líquidos.

Al día siguiente, me llamó mi ginecólogo para ver qué tal y me recomendó esperar y dejar pasar una regla para que el cuerpo se recompusiera, cosa que ya pensaba hacer yo. Además me dijo que la siguiente vez no frenaríamos los ovarios, es decir, que no empezaría con anticonceptivos, sino directamente con las banderillas. Bueno, no os podéis imaginar la alegría que me dio, que llamé a mi madre y a mi marido toda contenta. Me libraría de esos dolores de cabeza tan horrendos que me daban!!! Hurra!! 

Hay que ver las cosas que le alegran a una cuando está metida en este mogollón. Llega un momento que, como me dijo mi prima, vas pasito a pasito y cada pequeño triunfo es un subidón, tan arduo es el camino.

Estaba yo con mi alegrón, supongo que motivado también porque estaba de hormonas hasta las cejas, cuando me volvió a llamar el Doctor Divino. Pero esta vez me dejó K.O.: me tenía que hacer un cariotipo y un análisis de la mutación del X Frágil. Perdóoooon, cualoooo???

Al parecer, las bajas respondedoras suelen serlo porque presentan una anomalía genética que explica esa pobre respuesta a la estimulación ovárica y que provoca descendencia con retraso mental.

Os podéis imaginar mi cara.

Sólo es para descartar y blablablá. Pero a una se le cae el alma a los pies, sobre todo cuando le explican que eso supone esperar el mes que tardan en tener los resultados, con lo que se ajusta todo mucho y es posible que al final no se pueda empezar otra vez el tratamiento cuando se había pensado. Y un mes más para una pareja que necesita asistencia para su reproducción no es "un mes más", sino "UN MES MÁS".

Un ciclo más sabiendo que no habrá fruto alguno, que no habrá sorpresas con la menstruación. Un mes más de sentirse hueca, improductiva, un palo, una piedra... Se supone reproducirse es una función vital, joder, y yo no puedo. ¡¡¡SOY UNA MUJER, QUIERO TENER UN HIJO!!! 

Ahora, ya verás que morirme sí que me es posible.

Y para colmo a Ana Mato no le parece esto una enfermedad y la Seguridad Social va a dejar de cubrirlo. Aquí podéis firmar en contra.

En fin. No quiero que se me pase explicaros para que no os asustéis que los dos primeros días tras la punción estuve fenomenal, pero empecé a moverme normalmente, a hacer esfuerzos y  me hinché como un balón, y tenía dolores, y el pecho ni rozármelo... Llamé y me dijeron que mientras no me costara respirar todo iba bien. También creo que las molestias van en proporción con los ovocitos que te sacan. Por eso a mí me chocaba encontrarme tan mal, pero en unos días estaba bien. Supongo que cada mujer es un mundo.

Bueno, pues en estas estamos. Esperando a que nos den los resultados y empezar un nuevo ciclo. Supongo que si tengo la mutación esa tendrá que ser FIV con DGP (diagnóstico genético preimplantacional), lo que supone más dinero, más riesgos para los embriones... Más baches. Pero bueno, pensemos que aún así, se puede, que es lo que importa.

He pasado por fases de estado zen, en las que agradecía este tiempo que se me daba, y me encontraba en paz y animada, pero ahora estoy en un pico de desolación. El que espera, desespera, dijo Séneca. Creo que lo peor de todo esto de la reproducción asistida son las esperas. La beta espera debe ser de volverse majara. Ojalá llegue a saberlo la próxima vez. Y estos tiempos muertos entre un ciclo y otro... Se sienten tan inútiles.

Elena Orenes


Y es que al estar metido en este proceso, no se puede desconectar. Cuando te estás pinchando porque te estás pinchando. Cuando esperas a la regla siguiente porque esperas. Nunca se te va de la cabeza. Es horrible para una persona y fatal para la pareja. No puedes hacer planes por si te pilla una ecografía o yo qué sé. Antes de empezar con la FIV no tenía tanta NECESIDAD  de un bebé como ahora. Y es que al estar metido es como si te crearan esa necesidad, todo gira alrededor de eso. Como dice Papá Jones, es como cuando te haces pis y por fin te vas a cercando a un baño. Cuanto más cerca estás, más ganas tienes. 

Por eso un jueves, después de que mi madre me animara a viajar, llamé a Papá Jones para preguntarle si nos íbamos a París el fin de semana. Sin pensar en el dinero, sin preocuparnos por las fechas, lejos de los "¿qué tal lo vuestro?"  diarios.

¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿ Pero no te he dicho que está parado el tema????????????????????????????

Aquí sé que soy injusta. Que la gente pregunta porque nos quiere y se preocupan, pero si nosotros somos de los que lo contamos todo, pues si no contamos nada, será porque no hay nada que contar, y a lo mejor justo en este rato que estaba contigo se me había ido de la cabeza por un segundo que me siento como una Nancy. Bueno, no, que hasta las muñecas tienen bebés. 

La verdad es que si me preguntan porque me preguntan. Si no, porque no. Es complicado. La mayoría del tiempo no me apetece hablar del tema, siempre presente, pero a veces lo necesito. 

Menos mal que esto lo entiende a la perfección quien lo vive o lo ha vivido, y puedo desahogarme con una compañera bloguera sin miedo a decir que me da por saco que a Kate Middleton ya se le note la barriguita. Y las dos despotricamos sabiéndonos entendidas y no juzgadas. Coño, que ni siquiera podemos decir abiertamente que nos morimos de la envidia y que lloramos 3 días cada vez que alguien se embaraza. ¡Pues claro! O que sientes alivio (y luego te sientes una mierda por ello) cuando alguien te dice que no se ha quedado. Y es que yo últimamente no hago más que preguntarme "por qué yo no", y siento como que hay un precipicio y todo el mundo puede pasar al otro lado menos yo, que me estoy quedando sola en este lado.

utkusarioz
Yo me alegro muchísimo por las chicas que quiero y que se quedan embarazadas, pero no tiene nada que ver con cómo me haga sentir eso a mí. Son cosas diferentes. Por eso no me apetece relacionarme, porque es injusto para ellas que yo les agrie su alegría, pero es que también es injusto para mí que me restrieguen su felicidad.

Lo más triste de todo es que nos fuimos a París porque haces todo lo que esté en tu mano para conseguir tu sueño, y de repente eres como un niño pequeño creyendo en la magia o en lo que sea. Y si los niños vienen de París, vas allí a buscar a la cigüeña. Por si acaso. Por si da puntos. Y pones una vela en Notre Dame a la virgen. 

Lo que sea.

Os recomiendo una visita por http://www.999reasonstolaugh.com/ La lástima es que sea en inglés, pero es una de nosotras que se lo toma con humor, y da 999 razones para sonreír. Lo mejor de todo es que te sientes plenamente identificada, y así una se da cuenta que lo de sentirse una piedra o la rabia ante nuevos embarazos es un sentimiento universal, y puede entonces dejar de atormentarse y echarse unas risas. Os copio un fragmento de un artículo de El Mundo, porque seguro que os suena todo:

"Especialmente divertida es la entrada 675, en la que una carta dirigida a una hipotética virgen infértil, resume sus consejos como experta en infertilidad, a saber:
  • Empieza a intentar tener hijos en cuanto tengas pareja. No importa que no estés preparada, en el futuro te arrepentirás.
  • Harás cosas extrañas para quedarte embarazada, desde comer piña en exceso hasta quedarte con las piernas para arriba durante un buen rato después del sexo.
  • Aprenderás en seguida lo que es el moco cervical y, aún más, lo incluirás muy a menudo en tu conversación.
  • Te pondrás a llorar en los sitios más extraños cuando te venga la regla.
  • Tu madre te empezará a enviar recortes sobre infertilidad. Sigue queriéndola, pero no los leas todos.
  • Te pondrás celosa de todo aquel que consiga un embarazo, incluyendo un perro o una muñeca.
  • Te dará la sensación de que todos tus contactos en facebook están embarazadas.
  • Examinarás el papel higiénico cuando te limpies después de hacer pis como nunca habrías pensado que podrías hacerlo.
  • Te relajarás y verás que, aún así, puedes no quedarte embarazada."
O la la razón 609: "Te niegas a reservar con antelación unas vacaciones por si coinciden con algún momento de la reproducción asistida"


Y con esto os dejo. Como veis toca bajón esta semana, pero bueno, seguro que pronto viene la subida. 
Sed felices como podáis mientras tanto.