martes, 18 de noviembre de 2014

De dónde vienen los bebés en España

Ayer la portada del diario 20 minutos estaba dedicada a la gestación subrogada. Algo está cambiando. Por fin algo está cambiando. Poco a poco, se hace patente que la ma/paternidad es algo que dista mucho de aquello de las flores y las abejas. Da igual si es porque retrasamos el momento o porque nuestro estilo de vida juega en contra de la fertilidad, porque lo cierto es que nos estamos reproduciendo de las maneras más diversas, y aplastando tabúes de paso.

Doy gracias a Dios porque las generaciones futuras no tendrán tanto reparo en explicar de dónde vienen sus hijos, y las mujeres que se sometan a ovodonación, por ejemplo, no añadirán angustia a sus diagnósticos con el secretismo que provoca el qué dirán (os hablaré de esto más extensamente), o gente que espera a sus retoños del otro lado del mundo no se verán en la tesitura de asistir a cursos en los que aprender a contar los orígenes, porque no importarán, porque desde cuándo importa más de dónde partimos que el destino al que vamos. Y desde luego lo emocionante de todo esto es el viaje, sea cual sea. 

Investigando un poquito para un proyecto que tenemos Papá Jones y yo entre manos y del que espero hablaros pronto, elaboré esta infografía con datos acerca de dónde vienen nuestros niños


Está claro que cada vez vienen de más sitios aparte de París. Y cuando nos importe un bledo el origen de nuestros hijos o el de los de los demás, también usaremos el lenguaje correctamente, y no necesitaremos poner la coletilla de "adoptado" o "de donante" a un hijo que lo es de todas todas, para depender de ti, para quitarte el sueño, para para pedirte la paga o hacerte abuela cuando corresponda, exactamente igual que otro que comparta con su progenitor (nunca mejor dicho), el ADN. Vamos, que es un hijo, y punto. Y si no, ya verás.  

He visto un cartel en Pinterest que clamaba por un lenguaje de adopción positivo, y me lo he guardado porque me ha parecido genial. Es verdad que muchas de nuestras neuras y miedos vienen por las palabras que (mal)empleamos y que luego retumban en nuestras cabezas cuando si, en lugar de esas, utilizásemos otras percibiríamos la realidad de otro modo. Haced la prueba. Por ejemplo, el cartel del que os hablo dice

"En vez de ella ES adoptada, usa ella FUE adoptada. La adopción es sólo una parte de la vida de una persona" 

Fuente
Cuánto contenido en una sola frase. Lo piensas y es cierto. Calificar a un niño de "adoptado" es como si no fuera nada más, o al menos eso fuera lo más importante, aunque fuese un excelente estudiante o, qué sé yo, pianista, o simplemente buen chico. NO vamos por ahí diciendo tengo una amiga que es hija biológica. Ya lo dije una vez, que si lo calificamos, lo descalificamos.

Lo dicho, que algo está cambiando. Que por fin algo está cambiando.




4 comentarios:

  1. Creo que tienes razón. Aunque a veces pienso que ese nuevo enfoque solo lo vamos a ver las personas que estamos teniendo problemas. Que las personas que lo han tenido fácil, van a seguir viviendo en sus mundos de Yuppie... No sé...
    Yo voto por el cambio YA

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    1. Exactamente, por desgracia siempre aprendemos a toro pasado y con las perspectiva del tiempo. Pero por lo menos parece que ahora ya por fin algo se mueve. Un beso, Clara

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  2. Me ha gustado mucho esta entrada, espero que en las generaciones futuras no importé el origen si no las personas que le quieren y les cuidan y quienes son sus padres sin más.
    El otro día la mujer de mi primo ponía en Facebook que era una vergüenza que nacieran más niños de vientre de alquiler que los niños que llegaban por adopción.... Me dio mucha rabia escuchar esto y se tendría que leer esta entrada tuya para entender un poco más de la vida.

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    1. Ya, es que muchas personas tienen muy relacionado eso de adoptar con salvar a alguien, y claro prefieren que rescates a un niño antes que "fabricarlo". La cuestión es por qué no lo adoptan ellos. Todo el mundo tiene derecho a querer hijos y, lo que es más, que sus hijos vengan de donde estimen por sus circunstancias personales. Es difícil de entender todo lo que sentimos para quien no lo vive en sus carnes

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