jueves, 23 de abril de 2015

Campanilla (Intimidades de mi ovo-recepción y adopción. Fuera secretos)

Cuando nos planteamos ser padres, no pensamos en ningún momento que cuatro años después estuviéramos aún en ello (y que nos quedaran otros tantos por delante menos todavía). No sabíamos de infertilidad y adopción más que esos conceptos generales que maneja todo el mundo, o sea, nada. 

Justo antes de empezar recibir nuestro diagnóstico de esterilidad, mantuvimos una conversación profética con unos amigos. Ella comentó que su primo iba a ser padre, pero bueno, que no iba a "ser suyo, que era inseminación con semen de donante" (ayyyyy madre, esos suyo, tuyo, mío que usamos TAN mal y nos hacen TANTO daño).

Entonces nosotros exclamamos al unísono que vaya bobada, que el niño sería suyo, que está a la orden del día, que menuda barbaridad estaba diciendo, que era una antigua... 

Hasta que nos tocó la china.

Os aseguro que no se puede de hablar de nada hasta que no se pasa por ello. Ya puedes creer a pies juntillas que harás tal o cual cosa en determinado momento que te aseguro que cuando llegue, quizá te sorprendas a ti mismo renegando de tus palabras.


Ya lo hemos contado, pero haré un resumen: como no nos quedábamos, fuimos al gine y al urólogo. Descubrieron que los espermatozoides de Papá Jones ni servían, ni estaban dispuestos ni eran guapos en su mayoría. Bueno, qué digo, mayoría absoluta, sólo sirve un 1%. Por suerte, sólo hace falta uno para fecundar un óvulo, así que nos mandaron directos a reproducción  asistida,  en adelante, TRA, concretamente a ICSI.

Entonces nos encontramos con que yo era baja respondedora por causas idiopáticas (cómo odio esta palabra que aparece tanto en mi vida y que significa "notengoniideadeporquétepasaestohija"). Y no hubo manera en ninguno de los 4 ciclos con sus "preciosas" estimulaciones respectivas de sacar algo bueno de mí. No quiero detenerme mucho en este punto, porque os voy a decir que tanto IVI tanto IVI y no buscaron qué pasaba, fue un endocrino de la Seguridad Social el primero en mi vida que me pidió una analítica hormonal completa, con datos muy reveladores sobre hormonas de las que no había oído hablar en la vida y que explican la infertilidad entre otras cosas. Como digo, mi cabreo y estupor lo dejo para una posterior publicación porque no va de eso la de hoy.

Fueron cuatro ICSIs muy seguidas con sus respectivos disgustos. Son TANTAS las ilusiones depositadas en cada ciclo, tantos sueños, tantas esperanzas, tanto esfuerzo físico, psíquico y económico... 

Y llegó el temido veredicto: teníamos que pasar a ovodonación

Leo en sus blogs a muchas compañeras de fatigas y me da mucho miedo comentar sus posts aconsejándoles paciencia y calma, porque precisamente por experiencia sé que esas palabras le ponen a una de los nervios cuando está hormonada perdía o a las puertas de estarlo. Ahora no quieren oír eso, pese a ser lo que más necesitan. Cuando estás en TRA, parece que echas carreras con alguien, y todo lo quieres YA, y te tienes que embarazar YA, y no te das cuentas de que ese YA es lo que más te limita.

Por ese YA que yo experimenté en mis propias carnes, me metí en ovodonación quizá antes de haber elaborado bien el duelo biológico, a pesar de que tuvimos que pasar por la consulta de psicología de la clínica antes para poder empezar el tratamiento.

Recuerdo nítidamente la tarde que estábamos Papá Jones y yo en la consulta del guaperas y de repente yo no importaba... Casi hubiera preferido no ir. Hablaban de él y de la donante, y yo... Yo nada. Me sentí excluida de mi posible embarazo. Y fue extraño y doloroso, como presenciar una escenita en la que tu marido te pone los cuernos.  


Íntimamente, me veía inferior a todas las mujeres, a todo el mundo, y creía que todos me verían así. Empezaron los secretos. 

Desde luego, de la misma manera que no sabemos por ejemplo con qué postura concreta fue concebido el bebé de nuestra amiga, no hay necesidad de contar a diestro y siniestro la concepción del nuestro, es algo íntimo, pero debemos estar seguros de si no lo comentamos porque le concierne en primera instancia a  nuestr@ hij@ o porque en realidad tememos que sepan que "no es nuestro". De ser así, nos veremos abocados a una vida de retortijones cuando escuchemos ciertas cosas y mentiras que envenenarán nuestros recuerdos.

Los psicólogos y el ginecólogo nos aconsejaron no anunciarlo a bombo y platillo, pero no por nuestro orgullo, sino porque debíamos proteger la intimidad de nuestro hij@. Él o ella deberían saberlo antes que nadie, antes de que pudieran enterarse por una boca indiscreta. Pero por supuesto, a él/ella teníamos que decírselo, exactamente igual que con un niño adoptado porque, simple y llanamente, todos tenemos derecho a saber de dónde venimos aparte de, por supuesto, las cuestiones sobre antecedentes genéticos y demás que es necesario saber si se desconocen o no, por motivos médicos. Multitud de estudios confirman el consenso sobre el tema: "Existe suficiente experiencia en adultos concebidos con donación de espermatozoides cuyo estudio demuestra que en los casos en que la donación resultó psicológicamente traumática, lo fue más por el secreto que por la diferencia genética en sí misma". (fuente)

Pero al margen de lo anterior, yo estaba aterrada. No quería que se supiera porque me apenaba, me avergonzaba. Pero eso lo sé hoy. Entonces sólo quería lograr un embarazo. Sin embargo, no me sentía bien. Si yo misma luchaba contra la pérdida de mi 50% genético, cómo iba a soportar 9 meses con impertinentes preguntas ajenas del tipo "a quién se parecerá", "no te da yuyu" o cosas así, referidas al desconocimiento de la donante. Así que sólo estaban al tanto mi marido, padres, hermana y una amiga pues, al mismo tiempo, necesitaba hablar de mis temores.


La ovodonación requiere la sincronización de los ciclos de la donante y la receptora, así que mientras me preparaba (con la meriestra y sus dolores de cabeza), intenté reconciliarme con esa a la que yo imaginaba superjoven, superfértil y supertodo, la donante. Con grandes esfuerzos conseguí verla como un hada madrina que podía hacer posible mi maternidad, y la llamé Campanilla.

Hablar de Campanilla me resultaba más amable que eso de "donante". Y me hice un colgante con su imagen.

Entonces un día le dije a Papá Jones: "la pobre Campanilla ya debe estar pinchándose", y la imagen de una joven poniéndose las banderillas del Gonal de las narices me acercó sentimentalmente a ella. Empecé a quererla, y me preguntaba cómo le estaría sentando la estimulación de ovarios, si tendría tanto miedo como yo a la punción y en qué se gastaría el dinero.



Llevé su imagen colgada del cuello los dos meses y pico que duró todo, pero cuando salió positivo el test de embarazo, me invadió el pánico otra vez. No en ese momento, pero mientras esperábamos la eco sí me asaltaron los temores sobre qué elemento extraño llevaba dentro de mí exactamente y aydiosmíos varios. Por eso afirmo hoy que no estaba realmente preparada. Tomaos un tiempo por favor antes de dar un paso como el de la ovodonación o, mejor dicho, ovo-recepción.

Eva María Bernal se ha encontrado con gente que ha rechazado sus embarazos, y es terrible, después de luchar tanto.


Tras el aborto, paramos nuestra incansable búsqueda. Necesitábamos por fin un tiempo, y en esos meses descubrí que lo que quería era un hij@ sin importar si compartía material genético con él, pero esta vez de verdad, aunque siempre quede un pellizco de pena porque eso también es normal.

Y ahora pienso en Campanilla, y no me importa llamarla "donante" porque aunque hada también, no quiero quitarle eso tan bonito que la define en su propia palabra: "donar". Me dio sus óvulos, me da igual si por dinero o por intención real de ayudar. Se sometió a un tratamiento hormonal, pasó por un quirófano y me regaló sus células, seguro que esperando que sirvieran para algo. Tiempo después supe que tenía 33 años, me hubiera gustado que fuera más joven por la calidad, pero con esa edad también presumo que sabía lo que hacía.

Hoy, que estoy esperando una criatura de Bulgaria , ya no me da vergüenza que la gente sepa que no comparto biología en mi maternidad, tan segura estoy de que hacemos a alguien de nuestra familia por amor y no por la sangre. Tanto es así, que incluso me he dedicado a contar la verdad sobre mi tratamiento a familia y amigos.

Hoy quiero a otra Campanilla, la madre biológica de mi hij@, porque por la razón que sea gracias a ella yo también seré madre. 

Me pregunto cómo será, a quién se parecerá, pero con curiosidad y sin angustia.

Me parece muy potente y que describe a la perfección lo que siento la siguiente imagen: es una foto del momento en el que la madre biológica le entrega su bebé a la madre adoptiva. Es una historia americana, donde la adopción es y se ve de otra manera. Hay que ver el adelanto que nos llevan en ciertos temas.

fuente
Así que tanto si estáis planteándoos dar el paso a la adopción, a la ovodonación, a la donación de semen o la adopción de embriones, os aconsejo, si me lo permitís, que os toméis un tiempo para coger perspectiva, que meditéis, que os enfrentéis a vuestros miedos y que decidáis lo que queráis, pero libremente. Libres de temores, libres de secretos. Sólo así viviréis vuestra futura ma/paternidad con alegría. Y es lo mejor que os puede pasar para disfrutarlo a tope.

A los niños hay que contarles su origen sí o sí, tanto si vienen de otros gametos como si proceden de otros países o progenitores, al resto, es elección de los padres y, en todo caso, a quien le correspondería en realidad decirlo o no es al protagonista de la historia, la criatura, ya que es eso mismo, SU historia. En cuanto al cómo hacerlo, en ambos casos aconsejan lo mismo los que saben de esto, y es irlo haciendo a medida que los niños van haciendo preguntas, e ir acomodando las respuestas a su edad, proporcionándoles información más precisa según sean capaces de irla comprendiendo, pero mejor entre los 4 y 6 años.

Es posible que ya haya compartido este vídeo sobre una hija de ovodonación y su madre, la receptora de esos óvulos, pero por si no lo habéis visto lo dejo otra vez. En él explican desde cómo se siente la madre que recibe, hasta cómo hay que contarlo (y que hay que aprender de la adopción  en este campo), y enseñan cuentos para hacerlo más fácil.


Yo os dejo este que he encontrado, pero sé que hay más. 

Fuente


Lo más bonito del vídeo es cuando la chica, que no tiene ningún problema con su origen,  pregunta "qué le voy a reprochar a mi madre, cuánto me quiso, cuánto me buscó?"

Con eso me quedo.


9 comentarios:

  1. Eres la mejor! Valiente y única 💜

    Vas a ser la mejor mamá del mundo

    Vas a hacer tan feliz a tu hij@ que estoy segura q esta maldita espera habrá merecido la pena.

    Tq mi chica! :-*

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    1. Madre mía, Laura, ojalá sea al menos la mitad de lo que dices! Tú no eres menos valiente! Y eres ya una supermamá, que también llevas lo tuyo a la espalda. muamuamauamuamauamauamuaaaaaaaaaaaaaaaaaaak (son muchos besos fuertes juntos, el miércoles te los doy con achuchón)

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  2. Todo el sufrimiento que habéis tenido tendrá su recompensa, seguro y seréis los mejores padres del mundo. Un abrazo muy, muy (pero que muy) fuerte.

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    1. Ay, Roberto, muchas gracias por esas palabras! Estoy segura de que vendrá la recompensa chapurreando búlgaro. Espero estar a su altura. Otro abrazo, gigante!

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  3. Bienve sabrá todo el camino que recorrieron sus padres hasta llegar a el/ella o ell@s jaja y entenderán lo fuerte y valientes que sois y sobre todo cuanto lo queréis, antes de ver su cara incluso antes de que naciera.

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    1. Ay, Raquel, no sabes cómo me tocáis la fibra cuando le llamáis Bienve. Nos sentimos muy acompañados por vosotros por esos detalles. Mil gracias por eso y todas las demás palabras. un beso

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  4. Me he leído este post con mucha calma, he reflexionado sobre su contenido, he llorado un poco pese que conozco la historia, y la conclusión que he sacado de todo ello es que el miedo a lo desconocido es un gran enemigo del ser humano.
    Es muy triste pensar que dos personas a las que quiero y admiro, hayan pasado por semejante suplicio tan "absurdo", y creedme que lo es. Todas esas dudas y penas que habéis sufrido, y las pequeñas esquirlas en el ojo que os quedan aún, se borrarán de un plumazo el día que Baby Jones se una a la familia, porque desde el minuto uno de su llegada os invadirá una sensación de responsabilidad enorme al pensar que el futuro de ese pequeño ser está, hasta la llegada de su vida adulta, enteramente en vuestras manos. Entonces, se acabó el pensar en genética, parecidos o críticas, simplemente, no queda tiempo para eso. Y cuando pasen los años y llegue el momento de explicarle como son las cosas, el sentimiento familiar y el vínculo serán tan fuertes, que no cabrá la posibilidad de plantearse nada más, los tres seréis uno independientemente de vuestro grupo sanguíneo.
    Que bonito Laura que hables con agradecimiento hacia su madre biológica, tiene que ser así, nuestros hijos adoptivos se ven con su madre biológica, en nuestra compañía, con frecuencia, y todo es natural, no hay secretos y eso hace que nuestra relación sea mucho más fuerte aún.
    Después de haber vivido hasta los 6 años con su madre biológica, nuestra hija tiene muy claro y dice en voz alta que es con nosotros con quien quiere pasar el resto de su vida, que nosotros somos su familia. Lleva con nosotros 5 años, 1 menos de los que vivió con ella, ¿acaso no demuestra eso que la familia se fortalece con el amor y no con la sangre?
    Os espera una aventura maravillosa, muy dura también pero llena de situaciones que harán que saquéis lo mejor de vosotros mismos, la profesión que engloba todas las demás, la de padres: educadores, taxistas, payasos, cocineros, organizadores de fiestas, constructores de cosas inimaginables, deportistas, cantantes, profesores, nutricionistas, sabios con respuestas para todas las preguntas, GPS con patas, médicos y enfermeros… todo eso y más vais a ser, así es que no tenéis tiempo para volver la vista atrás! Ánimo y a prepararse para la felicidad absoluta!! Os quiero.

    Tu veci

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    1. Y nosotros te adoramos. Todo el.mundo se hace fa tuyo en cuanto te conoce. Y como padre ya eres un 12, no un 10. Por eso, cada una de las palabras que has escrito en este pedazo de comentario es supervalioso. Porque lo de padrazos se se inventó para vosotros , y sois un ejemplo que pongo a menudo porque estoy orgullosísima de la familia que has montado. Ojalá lo hagamos la mirad de bien que vosotros. Tú sí que tienes para escribir un libro, no sé a Qué esperas!! Te lo digo en serio. Ayudarías tanto! Aún recuerdo la tarde que viniste a casa y me pusiste la cabeza en orden. Gracias a ti me lancé y todo fue más fácil. Siempre lo digo, fue por ti y todo lo que me dijiste. Que estaba llena de tonterías. Gracias por eso, por tu ejemplo y sobre todo por ese Baby Jones!!! Pero cómo no se nos había ocurrido?! Lo ves? Te necesito en mi vida (aprovecho para pedir audiencia y oye, deja que yo te saque los billetes si son de madrugada...)

      Eres lo más, Kike. Te quiero del todo. Tú sí que sabes de qué va la vida

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