jueves, 11 de junio de 2015

Cómo decir a tu hijo que es adoptado

Ayer, contra todo pronóstico, no fui donde tenía que ir y pude asistir a una charla de Montse Lapastora, con  otra pareja de amigos que también viajarán a Bulgaria alguna vez a por su nene y, de hecho, fue en un foro de adoptantes en ese país donde nos enteramos. 

La primera vez que oí el nombre de esta psicóloga fue en ACI, cuando nos estuvimos informando sobre la adopción en Vietnam. Allí vi a gente de la ECAI. 

La conferencia tenía lugar en una iglesia. Pensábamos que sería en un salón, y ahí que alucinamos los cuatro, yo mucho, desde luego, cuando nos dicen que no, que es ahí mismo. Ya venía alucinada de fuera, al ver que dentro tienes wifi, puedes entrar con el perro, tomarte un café o ver en directo el Vaticano. 

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Pues sí, el Padre Ángel de Mensajeros de La Paz, ha hecho de San Antón un sitio abierto 24 horas al que da gusto entrar, aunque no seas muy devoto. Se siente que es un espacio abierto como reza una pancarta.




Pero no nos desviemos del tema. Pronto estuvimos un buen puñado de gente escuchando a Lapastora. Fueron muy más interesantes los vídeos de niños (obviamente no identificables) en su consulta contestando qué es para ellos ser adoptado y otras cuestiones , pero no se oían bien. 


Lo que yo me llevé de la charla fueron las intervenciones de los padres. No es que lo sepamos todo, por supuesto que no, y además la teoría no tiene nada que ver con la práctica, pero es cierto que los cuatro que fuimos estamos muy concienciados con el tema y hemos leído y hablado mucho y todo nos sonaba ya bastante. Por eso, lo que nos resultó más valioso fueron las respuestas de la psicóloga a las experiencias reales que algunas familias contaban. Por ejemplo, el padre con uno hijo biológico y una cría adoptada a la que su propio hermano chincha con que no nació de su madre, o el otro que pregunta qué hacer ante el (esperadísimo) "tú no eres mi madre".

Aunque lo mejor, sin duda, la cena con los amigos después ;)

La verdad que me parece impagable escuchar las historias ajenas pero, por destacar algo de lo que expuso Lapastora, me quedo con un par de sentencias como casas: 

1) El niño va a sufrir. Es inevitable. Le abandonaron, es normal que sufra. No podemos evitarlo y, de hecho, no hay que tratar de evitarlo, sino solo acompañarle en el sentimiento. 

2) los primeros que nos tenemos que enfrentar a los propios miedos somos nosotros. No podemos reparar su autoestima con la nuestra herida. Primero debemos tener muy claro cómo hemos llegado a la adopción y estar reconciliados con todo.

3) A veces le damos a las cosas más vueltas que ellos.

Vaya, pues no era un par. De hecho, me vienen a la cabeza más, y es que este tema en realidad da para mucho. Pero para no aburriros, lo dejamos hoy aquí.

Cogí apuntes para vosotros. Espero que os guste el resumen.





lunes, 1 de junio de 2015

Particularidades de mi nueva familia

Durante esta espera (otra más) horrorosa en la que han de confirmarme que han recibido nuestro ofrecimiento en el IMMF, leo historias de otras familias que me emocionan o acongojan, según el caso, pero que me resitúan en el proceso en el que estamos metidos. 

Como todo lo que sube baja, la euforia colectiva ya se va relajando y me permite afrontar este nuevo embarazo  con más clama, preocupándome de cosas tan importantes o más como de dónde voy a ir a comprar la cuna. Y es que no podemos olvidarnos de que estamos en un proceso de adopción y que esto tiene ciertas peculiaridades, que si una embarazada lee cómo se va formando el feto, nosotros tenemos que leer sobre cómo se va a formar nuestra familia.


Así que he retomado las lecturas sobre este tema, y me he leído Doce características del niño adoptado y Guía de postadopción para familias. Estoy pensando en comprar El reto de ser padres, otro manual de post adopción. ¿Lo tenéis? ¿Lo recomendáis?

Por otro lado, me doy cuenta al hablar con la gente de que tengo que prepararme para responder -o no- ciertas preguntas, del mismo modo que voy elaborando la historia de nuestra familia para Bienve, porque me doy cuenta de que no todo el mundo sabe tratar este tema. Por ejemplo, contaba una mamá que su hijo había llevado a casa una nota de la profesora advirtiendo de su mal comportamiento. Al preguntarle a su niño qué habían hecho en clase ese día, resulta que habían tenido que dibujar un árbol genealógico y responder cosas sobre cuando eran bebés. Obviamente os hablo de una familia adoptiva, y ese crío no tenía idea alguna de cómo habían sido sus primeros años. Dios mío, pero cuándo van a empezar a desterrar ciertos ejercicios en el colegio. Ahora las familias se forman por la biología, la ciencia o la Administración, y las hay de lo más variopinto. Por qué seguir inculcando una forma de vida y seguir pidiendo determinados trabajos en clase que sólo sirven para que criaturas como ese niño se sientan diferentes, raros, abandonados.

Yo trabajo como cámara y fotógrafa. Si no actualizara mis conocimientos me quedaría obsoleta en un mundo en el que salen nuevas cámaras cada seis meses. Creo que los profesores deberían de ponerse al día en este tipo de cuestiones, los que no lo hagan, por supuesto, que seguro que hay profesionales que sí.

El caso es que he encontrado esta Guía para el profesorado sobre adopción, y me parece muy interesante un consejo. Dicen que es importante ir a hablar con el maestro al inicio del curso y decirle que nuestr@ hij@ fue adoptad@, pero no para que le disculpe ni tampoco le achaque ciertos comportamientos, sino para que tenga en cuenta que quizá deba adaptar alguna parte del temario. Y proponen, por ejemplo, cambiar el dibujo del árbol genealógico por un bosque o, simplemente, que cada uno dibuje a su familia siendo él el tronco, dándole libertad para las ramificaciones; o que los ejercicios de genética sean de parejas hipotéticas, o que en vez de llevar fotos de bebés las lleven de cuando "eran más pequeños"...


En la red hay muchos recursos, un ejemplo fantástico son las Guías Cora.

Al mismo tiempo destacan que la historia pasada del niño es confidencial, y que sólo corresponde a él contarla a quien quiera y cuando quiera, lo mismo que nos aconsejaron con la ovodonación.

Y no sólo hay que preparar a la gente de la escuela, también es importante hacerlo con la familia y por supuesto con uno mismo. Porque sí, vamos a ser una familia normal pero con ciertas particularidades.