sábado, 25 de julio de 2015

Qué se puede esperar el primer año

Tengo tanto atasco aquí, que no sé por dónde empezar. No voy a decir que no tengo tiempo para nada porque ya me aburro de leerme y oírme. Vaya, ya lo he dicho.

Bueno, pues empiezo por la "frikada", que tu madre es una friki, qué le vamos a hacer. Ay, criatura, aquí hay para todos, ya ves. 

Resulta que soy fan de Bon Jovi desde que mi vecino Eduardo me dejó su vinilo para que escuchara una y otra vez Living on a prayer, mi canción. Yo era una niña y la cantaba con mi padre en el coche. Doy gracias a Dios por unos padres que me ha puesto buena música (bueno, lo de Mocedades intentaremos olvidarlo, mamá). Esto quiere decir que te vas a hartar de escucharlo, sí, pero las buenas, no las poperas que hacen últimamente, que ya empezarás a darte cuenta de que en casa todo vibra a ritmo de rock. El caso es que, y aquí lo freak del tema, sus canciones tienen como algo profético en mi vida. Que sacan una canción sobre X, pues me pasa a mí, o me está pasando. 

Como ahora. 

Sacan disco en breve (contador en marcha) y el single que ya se puede escuchar (en bucle como yo, o no, como una persona normal), se llama We don't run, "no corremos". 

¡No me digas que no te has quedado ojiplatic@?  Como te decía ayer, me quedo, no voy a salir corriendo. Y ahora es aún mejor, porque me quedo cantando y bailando.

Obviamente, bromeo. Soy yo quien interpreta sus canciones según mi estado de ànimo, pero me gusta más la historia en que los de New Jersey me dedican sus temas. :)

Y hanlando de cosas más serias,  Parece ser que ya hay quien ha recibido carta de la Comunidad para subsanar algún tipo de falta de documentación, con lo que parece que la cosa está en marcha, qué nervios. Así que me he comprado un libro para aprender lo que aún no sepa. 


Mi madre, la yaya, se ha aterrado con la compra por si me da por hacerme de alguna secta rara por leer según qué cosas, que en maternidad hay para elegir últimamente. Pero intentaré ser fiel a mí misma y conjugar experiencia y actualidad sin extremismos. Mis "tonterías" de primeriza serán todas del tipo quépeligrosoesestemundoporDiosmejornotesacodecasaynadadesubirtealcolumpio.

Tengo tanto atasco que no te he ido enseñando todo lo que ya tienes en tu habitación. ¡Menudo ajuar! Entre la abuela, la yaya y yo o vienes pronto o no cabes. Y como no tenemos idea de si serás niño, niña, ni tu edad pues todo es a ojo y al tuntún. Los ratoncillos de ganchillo son de la abuela, que ya es toda una profesional del crochet;  el chupete de la yaya, que no pudo resistirse en cuanto se abrió la nacional, y el body te lo he comprado yo para pintarte en él una cosita con la técnica del estarcido, que yo no sé dibujar.

El libro está bastante bien, aunque aún llevo poquito, pero habla también sobre familias adoptivas que ya es decir, y en realidad es que a mí también me hacía ilusión tener uno, como las demás futuras mamás.

Aún no sé qué se puede esperar el primer año en cuanto a ciertas cosas, pero que voy a babear mirándote es seguro.

viernes, 24 de julio de 2015

La nana de Ofelia


Hola Bienve:

Esta no es una de las cartas bonitas que te voy guardando en tu álbum, aunque por supuesto podrás leerla junto a las otras que son "para que cuando seas mayor". 

No es la primera vez que pongo esto, y no quiero tener que ponerlo más
Hoy escribo con un nudo en la garganta y la banda sonora de El laberinto del fauno, obra maestra de Guillermo del Toro y una de mis películas favoritas que, desgraciadamente no puedo ver porque me hincho a llorar.

Pero es que hoy viendo las noticias no dejaba de venirme a la cabeza la nana de la peli. Dale a play y se la dedicamos a esos pobrecitos bebés que mueren de la manera más siniestra que se me ocurre, a manos de quienes los han traído a la vida. Ojalá estos príncipes y princesas reinen eternamente, como Ofelia, en ese mundo de fantasía e inocencia que crea Del Toro.  



Bueno, pues que últimamente he tenido miedo, mucho, sí, y dudas. Hace unos días sólo quería que mi amiga Bea construyera ya esa máquina del tiempo que nos va a devolver a todas a nuestro año de COU, donde no teníamos mayor preocupación que a ver a quién nos encontrábamos en el Scruffy.

A veces quiero salir corriendo, Bienve, porque me da pánico no estar a tu altura, o de las circunstancias. Le pido al cielo que no tenga que contarte nunca que la que te dio a luz te tiró a un contenedor de basura, o que te han dado tan paliza con dos mesecitos que las múltiples fracturas físicas no serán tan dolorosas como la de tu corazón. 

Y peor es cuando a veces me miro de reojo y me sorprendo deseando con fuerza que no tengas hermanos que compliquen, aún más, el tetris del álbum familiar. ¿Seré una persona espantosa?

Dudo porque no quiero tener miedo, aunque sea normal. No quiero tener tanto terror como para plantearme si prefiero aferrarme a una vida sin responsabilidades ni miedos. No. Yo quiero ser esa madre coraje que se pone tu mochila a la espalda y puede con lo que le echen. Quiero poder con todo y absorber yo todos los golpes reales o emocionales que te lleves.

Perdóname por dudar, pero a veces el mundo es tan asquerosamente horrible  que una quiere salir corriendo lo más lejos posible. Quiero pensar que me entenderás cuando comprendas que además de tu mamá soy sólo una persona, como tú, que quizá llegues a estas líneas porque estás en un momento de angustia vital intentando hacerte un croquis de quién eres.

Dudo, cariño, pero me quedo. Tengo miedo, y lo tendré, seguro, conforme vayamos enfrentándonos a ciertas cosas, pero no voy a ningún lado. Me quedo aquí contigo, para siempre. Y me haré la valiente cuantas veces lo necesites.

Pero agárrame fuerte, yo también te necesito a ti.


martes, 7 de julio de 2015

Las decisiones de Papá Jones

Todos los días te levantas y tomas decisiones que mantienen tu vida en marcha.

Decides ir a currar, todos los días. Un día puede darte una pájara y decidir que hasta aquí hemos llegado, que vas a dar un cambio a tu vida y a decirle al histérico de tu jefe que prefieres montártelo por tu cuenta antes que aguantar otra más de sus gilipolleces discrepancias de opinión.

Mamá Jones el otro día estaba de bajón. Porque mi mujer es la persona más risueña y más contagiadora de ilusión del mundo, pero no todos los días son Lourdes y la vida nos está poniendo las cosas muy difíciles.

Empezamos a hablar de que si estamos seguros, de que si esto es lo que queremos...que se nos termina el chollo vamos... y que dudaba.

Claro que dudaba.

Cuando unos futuros padres se embarazan, se montan en un tren que (si no surge ningún contratiempo), llega a la estación en 9 meses. Es un hecho inevitable e imparable. Tienes 9 meses para asumir que tu vida va a cambiar... y casi no te debe dar tiempo a pensar si es lo que quieres o no...porque el tren ya ha salido y no hay quien lo pare...así que tu trabajo es ASUMIR lo que va a pasar.

Nosotros no vamos en tren, vamos en globo.

Mamá Jones y yo nos levantamos todos los días y decidimos seguir en el camino de la futura paternidad. No es un proceso para asumir lo que se nos viene encima, es un proceso de convencimiento diario y constante.

Yo ahora mismo puedo levantar el teléfono, hacer una llamada y quedarme libre del mogollón al que vamos. Es más, nadie nos juzgaría, nadie nos diría que hemos sido cobardes... y es que mucha gente nos dice que somos unos valientes por hacer lo que estamos haciendo. Que es admirable la voluntad y la determinación que demostramos... No hay sino buenas palabras para los que estamos en el camino de la adopción, ya sea porque lo hacemos de forma voluntaria o porque no nos queda otra.

Pero nadie nos envidia. Nadie nos envidia. Nadie.

Así que por qué no disfrutar de la vida sin hijos, sin ataduras, sin más responsabilidad que la que ya conocemos...

Pero ¿es eso lo que quiero?

No.

Todos los días nos convencemos de que queremos seguir en el globo, que es lento, que no va solo, que hay que vigilarlo y cuidarlo para que no nos puedan las tentaciones de tener una vida con más viajes, con más ir al cine, con más tardes de Play... ¿Una vida más feliz? No tiene por qué...

Pero una vida distinta a la que conocemos da más miedo...

Y tenemos que enfrentarnos a ese miedo a diario voluntariamente... y eso nos desgasta de vez en cuando... y nos dan bajones y dudas...

Todos los días nos levantamos y decidimos.

Todos los días hasta que nos llamen, hasta que vayamos a firmar.

Todos los días nos enfrentamos a la decisión de estar aquí

Así que voy a dejar la falsa modestia a un lado y voy a decirme a mí mismo, a mi querida mujer que está al pié del cañón siempre y a todos los padres adoptantes que estamos en el camino que

OLE NUESTROS COJONES

Ánimo a todos.

No tengáis miedo a dudar ni a reconocerlo. Lo importante es que seguimos aquí.