viernes, 24 de julio de 2015

La nana de Ofelia


Hola Bienve:

Esta no es una de las cartas bonitas que te voy guardando en tu álbum, aunque por supuesto podrás leerla junto a las otras que son "para que cuando seas mayor". 

No es la primera vez que pongo esto, y no quiero tener que ponerlo más
Hoy escribo con un nudo en la garganta y la banda sonora de El laberinto del fauno, obra maestra de Guillermo del Toro y una de mis películas favoritas que, desgraciadamente no puedo ver porque me hincho a llorar.

Pero es que hoy viendo las noticias no dejaba de venirme a la cabeza la nana de la peli. Dale a play y se la dedicamos a esos pobrecitos bebés que mueren de la manera más siniestra que se me ocurre, a manos de quienes los han traído a la vida. Ojalá estos príncipes y princesas reinen eternamente, como Ofelia, en ese mundo de fantasía e inocencia que crea Del Toro.  



Bueno, pues que últimamente he tenido miedo, mucho, sí, y dudas. Hace unos días sólo quería que mi amiga Bea construyera ya esa máquina del tiempo que nos va a devolver a todas a nuestro año de COU, donde no teníamos mayor preocupación que a ver a quién nos encontrábamos en el Scruffy.

A veces quiero salir corriendo, Bienve, porque me da pánico no estar a tu altura, o de las circunstancias. Le pido al cielo que no tenga que contarte nunca que la que te dio a luz te tiró a un contenedor de basura, o que te han dado tan paliza con dos mesecitos que las múltiples fracturas físicas no serán tan dolorosas como la de tu corazón. 

Y peor es cuando a veces me miro de reojo y me sorprendo deseando con fuerza que no tengas hermanos que compliquen, aún más, el tetris del álbum familiar. ¿Seré una persona espantosa?

Dudo porque no quiero tener miedo, aunque sea normal. No quiero tener tanto terror como para plantearme si prefiero aferrarme a una vida sin responsabilidades ni miedos. No. Yo quiero ser esa madre coraje que se pone tu mochila a la espalda y puede con lo que le echen. Quiero poder con todo y absorber yo todos los golpes reales o emocionales que te lleves.

Perdóname por dudar, pero a veces el mundo es tan asquerosamente horrible  que una quiere salir corriendo lo más lejos posible. Quiero pensar que me entenderás cuando comprendas que además de tu mamá soy sólo una persona, como tú, que quizá llegues a estas líneas porque estás en un momento de angustia vital intentando hacerte un croquis de quién eres.

Dudo, cariño, pero me quedo. Tengo miedo, y lo tendré, seguro, conforme vayamos enfrentándonos a ciertas cosas, pero no voy a ningún lado. Me quedo aquí contigo, para siempre. Y me haré la valiente cuantas veces lo necesites.

Pero agárrame fuerte, yo también te necesito a ti.


3 comentarios:

  1. Una carta preciosa Laura. Es terrible todo lo que sucede en el mundo, no lejos sino aquí mismo, al lado de nuestras casas, pero hemos de ser fuertes y valientes precisamente por esos niños que necesitan una familia que los quiera y los proteja. Duda, es normal, es humano. Precisamente esas dudas son las que te convertirán un día en una maravillosa mamá. Sin duda, lo serás.

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  2. Laura, he llegado a la conclusión que tener dudas es lo normal, nos llevamos pensando en nuestra maternidad y nuestra familia, quizás más tiempo del que es saludable y nuestras ansias de estar a la altura como bien dices, nos angustia. Como dice Mariajo, eso es lo que te hará ser una maravillosa madre, bueno ya lo eres.

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  3. Es una carta preciosa. Tus palabras están llenas de amor. Me he emocionado
    Las dudas y los miedos son humanos, pero el amor es mucho mas fuerte.
    Un abrazo

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