jueves, 22 de diciembre de 2016

Desenredar el hilo

Estos días está habiendo una polémica en las redes por un monólogo de Ana Morgade sobre adopción con la que no estoy muy de acuerdo. Cierto es que hay frases que sacadas de contexto y de malas maneras pueden ser ofensivas, pero me parece que no debemos olvidar que se trata de un monólogo, y por tanto busca la comicidad en la ironía, la ridiculización y la exageraciónde acontecimientos más o menos mundanos.

Vaya por delante que hace tiempo el ex de una amiga nos dijo a la cara que "la sangre era la sangre", refiriéndose por tanto a que la nuestra era una paternidad de segunda y dejando claro que para él no era una opción (¡bienaventuradas las criaturas que no tendrán que tenerle como papi!), y no me levanté de la mesa por educación y por mi amiga, y porque no es más que un becerro y, en todo caso  hay que apenarse por él. Eso sí es grave, que haya zopencos así diciendo estas cosas por ahí alegremente. Pero precisamente es para lidiar con estos ejemplares para lo que hay que preparar a nuestros hijos, y que se sientan tan amados e integrados, tan "normales" y con un vínculo tan fuerte y una identidad tan clara que sentencias de este tipo resbalen por ellos sin dejar herida alguna.

Pero no he encontrado nada hiriente en la actuación de Morgade quien, por cierto, me encanta, a no ser que me empeñe en tomármelo así. De hecho ese chiste que da título al monólogo se lo hizo el padre de Jorge ¡a la trabajadora social!  Y obtuvimos la idoneidad dos veces, para la adopción internacional y la nacional. Pero sí, como leéis, el tío lo soltó en una de las entrevistas que esta profesional nos hizo en el salón para evaluar si nosotros y nuestra casa reuníamos las condiciones óptimas para criar a un bebé. Yo casi le fundo con la mirada por miedo a que ella no entendiera que era humor sano, pero resulta que no sólo se rió, sino que nos felicitó por "llevar" así el tema. Que no hay que llevarlo de ninguna manera, que si queremos de verdad normalizar la adopción hay que desdramatizar lo primero de todo. Y por favor, no me cojáis con pinzas. La historia de nuestros hijos tiene una parte muy dramática (gracias a la que, por cierto, nos hacen mamás y papás), pero su vida no puede estar marcada por eso, porque vaya desgracia de existencia entonces. Creo que como padres nos corresponde la tarea de enseñarles que esto no va sólo de tragedias, abandonos, desigualdades, violencia y atentados, sino que los días brillan a diario por las cosas más sencillas. Transmitirles, sí, todo el amor que les profesamos desde que sólo eran una posibilidad remota en nuestras cabezas, desde que empezamos el largo y arduo viaje interior y a veces exterior que nos llevó hasta ellos, pero también que, aunque la historia de nuestras familias sea especial y diferente, ellos no son distintos, tienen que hacer los deberes y obedecer igual que cualquier otro niño. Debemos enseñarles precisamente que no siempre se consigue lo que se quiere o, mejor dicho, que las cosas pueden llegar a costar mucho, pero que no hay que flaquear sino armarse de valor y superar los obstáculos con que se topen. Y después pasar página una vez aprendida la lección, no olvidarla, ojo, pero desde luego tampoco estancarse en el drama sino disfrutar de lo conseguido.


Eso que critican es justamente lo que nos dijo la psicóloga que impartía los cursos preparatorios obligatorios, qué ironía. Y no es una cualquiera, que se trata de Lila Parrondo que de familias adoptivas sabe mucho. Puso exactamente ese ejemplo, y pidió que no nos hiciéramos los suecos, que no obviáramos que los niños tenían rasgos diferentes, que no intentáramos pasar por alto que eran negros o chinos, "como si no pasara nada". Claro que no pasa nada, pero son africanos o chinos, o colombianos, o peruanos, o rusos, o rumanos. O de Alcorcón. Qué pasa. Nada. No hagamos nosotros que pase por exceso de celo o cuidado. ¡Si es que son diferentes a nosotros!, y es evidente y ahí reside la profundidad de nuestro amor por ellos. La certeza de que no se necesita compartir ADN para dar la vida por alguien si es preciso y llamarle familia.

No los hagamos de porcelana, revistámosles de acero por la solidez de la verdad hablada tranquilamente en casa, y así nada que les digan podrá infundirles miedo o dudas, porque éstas serán todas despejadas en su hogar, que sabrán perfectamente cuál es.  No sobreprotejamos porque los haremos más débiles, paradójicamente.

Y desde esa postura, yo misma he bromeado con que el niño es de segunda mano y ¡le amo! Que nadie ose dudarlo ni llevarse las manos a la cabeza. Por supuesto es como lo de que se metan con tu hermana, tú puedes ponerla a caldo, pero que nadie más se atreva en tu presencia. Bueno, pues es bastante probable que hasta le haga bromas de este tipo cuando llegue el momento de "tú no eres mi madre", que llegará, de una forma u otra. El sentido del humor es síntoma de inteligencia, y por eso aspiro a que tenga todo tan claro y nuestra unión sea tan fuerte como para poder ver ese monólogo juntos y reírnos. Si no podemos tratar su adopción tranquilamente hasta el punto de frivolizar con ella quizá no tengamos la confianza deseada y deseable.

Yo soy la primera que me río de mis dramas particulares. He aprendido a encontrar chistosas algunas situaciones en las que me ha puesto la infertilidad. Cómo si no superar ciertas cosas, Dios mío.

No tiene nada pero nada que ver con todo lo que he sufrido hasta que he llegado a mi hijo. Ni todo lo que ha pasado mi niño hasta encontrar una familia. Nada.

Bien que nos reímos cuando el monólogo es de sexo, muerte, o infidelidades, qué sé yo. Es lo mismo. Y dicho sea de paso, quien escribió éste parece estar cercano a la adopción, desde luego es bastante concreto en ciertos aspectos. Quizá es su particular catarsis, quién sabe.

Un tío de Jorge que se ha quedado paralítico recientemente con mi edad por una caída contesta con sorna cuando se le pregunta sin mala fe "qué tal andas". Me parece reduccionista creer que Morgade o quien sea haya escrito ese guión para ofender.

NO MORE DRAMA.

Si estamos desenredando el hilo no enredemos, no nos quedemos en lo fácil. Ayudemos a nuestros amadísimos y esperadísimos hijos a ser tan grandes personas que sepan discernir entre el zopenco de turno al que sí se le debe parar los pies y apiadarse de su pobreza de espíritu, y lo que es simple, llana y benditamente humor.

No por permitirnos la licencia de esbozar una sonrisa al oír un chiste -o pronunciarlo- sobre la manera en que llegaron  nuestras vidas despreciamos sus historias, ni a ellos. Màs bien acortamos ese hilo que milagrosamente nos hizo al fin encontrarnos.

Jorge, cariño mío, vienes sin garantía, pero te garantizo que no pienso -hagas lo que hagas- descambiarte.




miércoles, 21 de diciembre de 2016

Qué le pido yo ahora al año nuevo

Después de varios años pidiéndote por Reyes, viajando al lugar de donde realmente vienen las cigüeñas, deseándote con cada uva de fin de año, por fin estás aquí. Eres lo más bonito de mi vida, y por momentos como cuando te acuno en mi regazo y sonríes dormidito daría todo, y sólo espero que tengas una vida larga, plena y feliz.

 Pero ¿qué pasa cuando se cumple un sueño?



Pues que hay que ir a por otro.

Sobra decir que primero se celebra el conseguido y se disfruta al máximo a diario, en especial al comprobar el ritmo vertiginoso al que crece ¡Dios mío! Pero por fin puedo retomar mis ilusiones aparcadas.

Durante demasiado tiempo me he centrado única y exclusivamente en mi anhelo de maternidad y he dado de lado otros sueños y, con la felicidad de tocar con las manos cada día mi gran objetivo, puedo ya dedicarme a otras aspiraciones, ilusiones que me motivan a trabajar a diario.


Después de dedicarme por entero un año a Baby Jones, noté que me encontraba un poco baja de ánimo, me sentía un tanto agobiada y desorientada. Me topé con este post de Estudio Avellana y, de repente, esa pregunta que formula - cómo te quieres sentir -  me hizo reflexionar. Me ayudó también la guía de Gema Rudilla, que me hizo pensar mucho mucho y, por encima de todo, cada valiosísimo minuto de mi primera sesión con Nuria Pérez, que vale su peso oro y chocolate del bueno.

Y así es como me reencontré con mi yo latente, y supe que aún tenía mucho que hacer. No sólo tenía que retomar mis sueños aparcados, tenía que retomarme a mí misma, que un hijo puede ser lo primero para una, pero no lo único, y a veces nos descuidamos hasta límites insospechados, y no hablo sólo de ir sucias ya siempre 😂


En mi trabajo grabo y edito actos institucionales con ministros y altos cargos donde no puedo explotar mi creatividad, así que siempre he necesitado desarrollar esta faceta porque mi cabecita no para y necesita desaforar. 

Como soñadora profesional, adoro crear mundos y contar historias a través de las imágenes, ya sean fijas o en movimiento. Así que como dice mi felicitación navideña de este año, mi sueño cumplido, Jorge, se ha convertido en el guardián de mis propósitos de año nuevo, y por eso cada vez que le mire recordaré que los que cumplimos los sueños somos nosotros mismos, y que aún tengo ilusiones que perseguir. Estoy segura de que él quiere que corra tras ellas para luego estar más contenta y poder contárselo. 


Así que os enseño el alter ego de Mamá Jones, Peripecia García, mi otra pasión, y os invito a pararos y preguntaros eso que parece tan tonto pero que al final tiene mucha intríngulis, que es aquello de 

 ¿Cómo te quieres sentir en 2017?
¿Qué le pides al año nuevo?

Yo, crear. Que me hace feliz. Y me lo merezco, leche.



Venga, todos a diseñar nuestro nuevo año y a empezar a hacerlo realidad. Un pasito detrás de otro.








martes, 22 de noviembre de 2016

Un año de la asignación


Estos días hemos celebrado que hace un año Baby Jones entró en la familia, con el aliciente de que hace poco recibimos la sentencia definitiva que hace que esta unión sea PARA SIEMPRE. Esto requiere una publicación aparte, así que en esta ocasión sólo quiero compartir algunas ideas que había visto en la Red y adapté para este día.

No tengo muy claro si deberíamos celebrar este día. Jorge encontró una familia, sí, pero porque la suya no podía/quería hacerse cargo. Mmmm... No sé. No sé. Por eso yo en principio sólo quería celebrar con mis amigas que hacía un año que era madre, que eso es impepinable y es algo mío personal e intransferible, pero mis padres quisieron hacer lo propio como abuelos. Ya os digo que de momento sigo intentando decidir si está bien o no. 

Pero bueno, que lo que os quiero contar hoy es que hicimos una merienda "íntima" (somos muchos) en el local de la iglesia del barrio, y que no nos dejaba el párroco decorar ni colgar nada en las paredes y, dado que el lugar tampoco es que fuera muy bonito, pues en el último momento se nos ocurrió adornar las mesas. ¡Viva Pinterest!


Yo, por deformación profesional, no me muevo si no monto un photocall.  Reciclamos unos manteles  amarillos de la boda de mi tía y con unas cartulinas del bazar de enfrente hicimos unas piezas de puzzle, en lo que estaba inspirada la celebración, ya que el más que un árbol genealógico tiene un gran rompecabezas.


Luego, imprimimos unas imágenes de Internet que adapté para la ocasión, y unas fotos del pequeñajo de sus primeros días con nosotros: su primera siesta en la cuna; su despertar el cuarto día que ya sonreía feliz y una al cabo de las dos semanas en la que directamente se carcajeaba.

Se vistió con los colores de su "party"


Nos ayudó a colocar los adornos, así que ¡tardamos el doble!



Adapté una imagen de la blogosfera para que se acercara a la idea de árbol de familia que puede tener Jorge.

¡Y hasta los sandwiches encajaban!



No faltaron frases archiconocidas para las familias adoptivas, no por ello menos sentidas.


Ni ésta que descubrí gracias a Mimuselina y que me parece genial (la reivindico hasta para los hijos biológicos!)



Jorge cuenta ahora aparte del puzzle metafórico que es su familia con uno físico de recuerdo en el que le firmaron los invitados. Será divertido verle recomponerlo.




Y como recordatorio, ellos por su parte se llevaron una pieza de otro puzzle convertida en imán. 


Como hacía poco habíamos celebrado el cumpleaños de Jorge, pedimos que nadie trajera un regalo, sino una contribución para ayudar a otras familias con la operación Kilo, y también una prenda porque me gustaría hacerle una colcha que le abrigue cuando le entren dudas. Pero no sé coser! A ver qué me sale! Os la enseñaré.


jueves, 17 de noviembre de 2016

Un año como madre

Hoy cumplo un año como madre, eso que llegué a pensar que no sería nunca.

Pues lo he conseguido, y creo que de momento me defiendo bastante bien.

Pero sigo alucinando.

Soy madre, ¡vaya si lo soy! ¿Y por qué me asombra tanto? ¿Será que, de alguna manera, la mochila de la infertilidad me acompañará siempre? ¿Cómo si no se explica que me sorprenda así de haberlo conseguido?

En este año han pasado muchas cosas, y quería haber escrito muchos posts, que tengo mucho que contaros, pero se me han resbalado los días como agua entre los dedos. Sólo me consuela que los he pasado cuidando al "pollito", y comprobando en mis carnes (bueno, fotos), que aquello de que "no tendrás mi boca, pero sí mi sonrisa; quizá no se parezcan nuestros ojos, pero sí nuestras miradas" es verdad. Y Baby Jones sonríe con un gesto totalmente Fernández, una cara que ya ponía mi yaya y que ahora pone la suya y su madre, o sea, ¡yo!


No, no podía dejar de publicar hoy. Este blog lo creé por mi necesidad de contar, gritar, mis sentimientos en mi lucha por ser mamá, así que no tendría sentido no compartir mi alegría en mi primer aniversario como tal. 

Sin embargo, quiero deciros tanto y me siento tan emocionada en estos momentos que no conseguía centrarme en un tema y acabar la entrada, que iba camino de ocupar páginas y páginas. Por eso he hecho unos vídeos, que tampoco alcanzan a representar la magnitud de lo que siento, pero al menos están terminados y son más amenos (... mmm creo).

Gracias a todos por acompañarme. Soy muy feliz y me alegro de poder compartirlo con vosotros.

Un resumen con musiquita de mi primer año de mamá:


En este os cuento más detenidamente (vaya chapa) cómo me siento como "madre" y como "madre adoptiva":



En breve os cuento cómo fue ratificar la adopción y cómo le voy contando a Jorge que no siempre estuvo conmigo, entre otras cosas.

Gracias por seguir ahí.

Fuerza en vuestra lucha, ánimo en vuestra espera.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Mamá Jones en globo... Pero de verdad!

Ya sabéis que yo voy en globo ;)

Esta era mi segunda vez, pero me fascinó porque sobrevolamos Segovia. Y Jose, de "Siempre en las nubes", fue un piloto magnífico, con su destreza y sus historias. Y Andrés, qué majo también! 

Viva la gente con los pies en el suelo y la cabeza en las nubes.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

El primer cumpleaños
























Me despierto muy temprano, como cuando de pequeña estaba nerviosa porque iba de excursión y las ganas me despegaban de las sábanas. Me asomo a tu cuna y ahí estás, durmiendo hecho un seis pegado al cabecero. No tienes ni idea de qué día es. Llevo un mes tratando de enseñarte a indicar con el dedo índice que cumples uno, pero tú sólo te ríes cuando te pregunto cuántos añitos tienes.



Estos días estoy con las emociones disparadas. Tienes un año, pero no llevas tanto tiempo en casa. No sabía que era tan ilusionante preparar un cumpleaños, y es el primero, qué suerte, qué suerte de verdad poder celebrarlo contigo. Doy gracias. No dejo de pensar lo afortunada que soy.

Tú me ayudas con las chuches, más bien destrozas todo lo que voy haciendo, y no entiendes para qué son.


Juegas como si nada mientras con los abuelos decoramos el jardín de los tíos con las guirnaldas que se han currado los yayos.

Cuando mucho antes de saber que llegarías pensaba en este momento siempre lo visualizaba como una gran fiesta a la que no le faltaría un detalle, pero una vez que estás aquí estoy más pendiente de disfrutarlo contigo y me he despreocupado de ciertas cosas que al final son superfluas.




 Mi cabeza está en otros lares, como por ejemplo en tu madre biológica. Estos días merodea por mi cerebro. Creo que se ha tenido que acordar de ti. A la fuerza. Independientemente de que no cambiara su decisión, te dio a luz, digo yo que en algún momento te le tienes que aparecer en su mente. Le doy gracias también. Sin ella no estaría contigo ahora. Sin su dura decisión no seríamos familia. Gracias, gracias, gracias por darme lo mejor que tengo. Gracias otra vez y un millón de veces más.


Por fin está todo listo. Por supuesto, tú has dormido menos siesta que nunca, cosas del directo. Te visto y te pongo tu pajarita con una alegría desconocida, entre lágrimas. Qué boba, si sólo es tu cumpleaños. Tu cumpleaños. El cumpleaños de mi hijo. Qué fuerte. Tengo un hijo. Tú. ¿Cuándo dejaré de alucinar? Te quiero. No te imaginas cuánto ni de qué manera. Pero esto qué es, de dónde sale tanta fuerza y tantas ganas. Gracias, gracias, a quien sea. 



Tu tía Ana que es lo más te ha hecho una tarta preciosísima, y unos cupcakes adornados también por su cuenta con motivos de globos. Cuánta gente se ha subido a tu cesta, a acompañarte en tu vuelo. Gracias a todos también.

Va quedando menos para que llegue la resolución judicial, pero no la necesito. Eres parte de mí para siempre y espero que cumplas muchísimos más tan feliz como este día.

Hasta que al fin pueda compartir el vídeo de 1 segundo cada día desde que viniste, se me ha ocurrido compartir tu año a través de tu mantita de apego, tu burrito, ese con el que dormía antes de que llegaras y del que no te separas ni un día, el que te ha acompañado en viajes, en los paseos, en tu gateo, en tus primeros pasos y en tu primer día de guarde.






Soplé las velas por ti y deseé que fueras siempre feliz. Y da igual que lo haya dicho, se va a cumplir porque me voy a desvivir por ello. Felicidades, Jorge.

jueves, 21 de julio de 2016

Cómo elegir país para adoptar



Hoy hace un año que cerré una puerta emocional y regalé la medicación que me quedaba. Abrí otra puerta y seguí otro camino, y resulta que al final de este nuevo sendero estaba Bienve, Baby Jones, Jorge... ¡mi hijo!

Durante este tiempo, me habéis escrito muchas personas contándome vuestros casos particulares, y hemos compartido intimidades. A menudo me dais las gracias, pero creo que lo justo es que sea yo quien las dé, porque recibo mucho mucho cariño a través de este blog (y el día que me ponga al día respondiendo vuestros comentarios será la leche ya).


La cuestión es que paso mucho tiempo respondiendo mails que luego me parecen incompletos o fríos porque lo tengo que hacer rápido, y creo que hay ciertos temas que requieren mayor cercanía. Así que me he liado la manta a la cabeza y os he respondido en vídeo a algo de lo que más preguntáis, pero no como cuando os expliqué los papeleos para tramitar una adopción en Bulgaria,  sino poniéndome delante de la cámara y rajando durante veinte minutazos. No sé si esto significa que ahora también soy youtuber :D

Pues nada, espero que os sirva de ayuda cómo elegimos país para adoptar

viernes, 1 de julio de 2016

Un nuevo bebé

Estoy feliz. Una pareja de amigos acaban de recoger a su retoño. Su experiencia me ha hecho revivir aquel maravilloso e inolvidable 17 de noviembre que cambió para siempre nuestras vidas.

Pero no es de ese nuevo bebé del que os quiero hablar.


Estoy deseando enseñaros el que voy a alumbrar, un proyecto con el que llevo casi dos años y que responde a una necesidad de las familias no tradicionales, como la nuestra. Me refiero a las que se forman de una manera diferente. Vas a la librería y no hay nada para ti ni tu bebé. O lo que hay se puede mejorar  ;)

Como me expreso mejor en vídeo, y ya os voy a robar unos minutos viéndolo y sé que tenéis muchos quehaceres, no os entretengo más. Os iré contando poco a poco de qué se trata y cómo se ha engendrado, que además hay una artista invitada participando. :)

Espero de corazón que os guste. Creo que puede hacer feliz a mucha gente.

lunes, 23 de mayo de 2016

La trampa del tiempo

Hoy cumples nueve meses, y te han sentado de maravilla, que llevas dos días durmiendo del tirón (y yo también, ¡hurra!). Miro las fotos de cuando te conocí y ya no hay mucho de ese bebito chiquitín. Obviamente aún eres un bebé, pero ya has aprendido muchas cosas, hasta "engañar" tosiendo de mentira. 

Es una expresión archimanida, pero es que no puedo evitar exclamar ¡cómo pasa el tiempo! algo horrorizada. ¡Cómo es posible, si en nada será tu primer cumpleaños! Casi estoy todavía organizando mi nueva vida y me veo matriculándote en la universidad en un pestañeo.

Por mi forma de ser siempre voy con la lengua fuera, quiero hacer tantas cosas... Y no llego, claro, y he sufrido por eso mucho estos meses desde que viniste porque no conseguía abarcarlo todo, hasta que una compañera me dio la solución, que estaba ahí ante mis narices, pero ya sabes que yo no soy muy observadora: asumir que este tiempo es tuyo, que es para ti, que pasa muy rápido y que ya llegará el momento de retomar proyectos, o la propia vida ;)


Y me detuve. Dejé de mirar el reloj y el calendario. Y empecé a disfrutar de verdad de ti.

tiempo foto


En tu noveno mes de existencia nada sabes de la lucha de los adultos contra el tiempo, para que vuele o se congele, según el caso, para estirarlo, captarlo, negarlo, atraparlo, dominarlo, pasar olímpicamente de él. Hay días en los que sin duda echaría monedas en una maquinita para sacar un par de horas más. Tú, ni idea de qué te hablo.

Te compré esa camiseta que reza "no crezcas, es una trampa", a ver si de alguna manera se te incrusta mi deseo de que te hagas mayor sin perder la esencia de lo que eres ahora, un ser con todo el tiempo por delante pero que ni lo sabe ni le importa, que se desliza por las horas con ansias de saber más, de disfrutar, sin tener ni idea de prisas ni de arrugas, utilizando sus minutos para reír, soñar y amar. 

Crece, Jorge, pero no dejes que te embauquen los relojes, por brillantes que sean. Nunca olvides que, como dice esta maravillosa canción que te pongo a continuación, "las cosas fundamentales ocurren mientras pasa el tiempo".


Como recita Robe "para algunos, la vida es galopar un camino empedrado de horas, minutos y segundos. Yo, más humilde soy, y solo quiero que la ola que surge del último suspiro de un segundo me transporte mecido hasta el siguiente."

viernes, 20 de mayo de 2016

Adopción: Tragedia y privilegio

Anoche Baby Jones cayó en un sueño profundo pronto (¡bien!) y pude ponerme la última entrega de 9 meses con Samanta. He de decir que lloré como una condenada cuando vi dar de mamar a su bebé a la chica que ha conseguido ser madre por gestación subrogada en Ucrania, entre la secuencia del parto de la periodista, quizá porque en su momento me planteé lo de la inducción a la lactancia, pero no lo hice y me queda esa cosa de haberle podido dar el pecho a Jorge como hizo África, o quizá simplemente estoy sensible con el tema. Sea como fuere, este programa me ha alucinado (con la familia poliamorosa); me ha escandalizado (descubriendo que hay hombres que pagan por estar con prostitutas embarazadas); me ha hecho sufrir (con la operación de Rodrigo aún en el vientre de su madre); me ha puesto los pelos de punta (con la madre de Lily, la reborn que intenta reemplazar a un nonato muerto); me ha emocionado (con esas parejas al pie del cañón) y, como decía al principio, me ha hecho soltar lágrimas con hipo y todo. Sin embargo, sobre todo me ha decepcionado al comprobar una vez más que esto de la adopción no se contempla de la misma manera que, por ejemplo, inseminarse en casa una misma y por eso no recogen ningún caso en el reportaje. ¿Por qué ese énfasis en lo genético, lo biológico, los pelos y señales? ¿Por qué seguir desde los medios alimentando la idea de que lo mío debe ser una maternidad de segunda porque no he gestado, o subrogado un vientre, o participado de alguna manera más o menos indirecta de forma biológica? ¿Sería diferente si al menos hubiera tenido la fuerza de voluntad de entregarme al sacaleches?

libro bebe adopcion

Jorge ya ha manoseado por primera vez su álbum de familia, ese libro que le he ido haciendo con fotos de todo el proceso de su adopción, donde le cuento su historia, la nuestra, para que le quede todo claro y lo sepa desde el primer momento. En sus páginas se topará con que estuvo en el útero de otra mujer, porque -oh, cielos, qué me dices- este niño no ha surgido por generación espontánea, y sé todo lo que me han permitido sobre su embarazo y su nacimiento (¿eso no cuenta? ¿no salpica un poco de biología mi historia?)

En un programa que trata sobre mujeres (por cierto, que también hay muchos hombres, y solteros incluso) que intentan lograr el sueño de la maternidad, me he sentido excluida de una manera casi cruel por la indiferencia, que seguro que es que ni se lo han planteado. 

Pues Samanta, me alegro mucho por ti, te lo juro, y he llorado viéndote alumbrar a tus retoños, pero las que abandonamos la reproducción asistida porque enfermamos o las que ni siquiera lo intentan por esa vía porque no les da la gana, simplemente, también somos unas campeonas que, por cierto, esperamos mucho más de nueve meses.                 

Qué pena que sólo "crear" niños sea televisivo, y no dar una familia a los que la necesitan porque precisamente comparten genes con una gente que no los quiere o no puede ocuparse de ellos, y que nos llamen PADRES y MADRES sin el apellido de las narices ("adoptivo", por si no queda claro).

Hace poco vi en internet una frase que me impactó por certera. No he sido capaz de encontrar a su autor, desde aquí le invito a presentarse y poder añadir su nombre. Mientras tanto, se la pido prestada y la he puesto sobre una foto mía con mi hijo. Creo que le viene al pelo a este post.

frase adopcion




miércoles, 18 de mayo de 2016

Jorge Jones en su globo

Todo va volviendo a su cauce y, aunque la llegada del -familiarmente- "pollito" supuso un tsunami para mi vida, al final las aguas van recuperando su ritmo y el oleaje es ese rumor relajante y no una embarcación a la deriva una noche de tormenta en alta mar. Así que, "pollito" mediante, iré retomando el blog porque esta aventura no termina al llegar a destino. Tendré que reubicarme y buscar temas que os interesen, sin olvidar el afán de acompañaros a todos los viajeros/buscadores y sin perder de vista que esto eminentemente era un diario personal (a voces).

globo bebe

Así que, sin más preámbulo, os dejo con la única foto que os puedo enseñar de Baby Jones en su globo y algunas del cómo se hizo. No es tan precioso como el de María, pero todo se andará.

globo adopción


Supongo que sobran las palabras y que no hace falta que os diga lo emotivo de la sesión.


martes, 17 de mayo de 2016

Tal día como hoy el año pasado

El 15 de mayo de 2015 al despertar me dio un vuelco el corazón al descubrir que se abría la adopción nacional en Madrid.  Fue una mañana tan emocionante, de nervios, de hipótesis, de ilusiones. Un año después mi San Isidro es no menos emocionante,  voy a ir con Jorge a la pradera, pero las hipótesis se han convertido en certezas, en una certeza de 8 kilos, que se viste de chulapo por primera vez. Qué ilusión. 


Cuando pedí la foto a aquella pareja con carrito el año pasado no me imaginaba este desenlace, por mucho que lo deseara. Tan rápido todo. Parece que invoqué a la suerte, qué gracia.


Esa mañana de fiesta repaso todo lo que ha pasado estos 365 días. No sólo ha venido Baby Jones, sino que ya ha vivido muchos acontecimientos, desde su primera Navidad hasta el cumple del gato, que cada día lleva mejor compartir el trono.


Os aseguro que hay momentos en que la búsqueda de Jorge me parece algo lejano, así como que puedo afirmar que se me olvida que no viene de mi vientre. Me refiero a que a veces no me doy cuenta y explico alguna reacción a algún alimento o algo diciendo "mira, como la yaya", cuando eso no es posible, y entonces caigo. Pero es que hora tras hora, día tras día, se me ha ido incrustando en el alma y ya todo es por y para él y es como una extensión natural de mí. No me imagino ya sin él.


Este 15 de mayo mis pensamientos son todos para los que aún vais en el globo. Quiero infundiros ánimo. Os acompaño de corazón.

Un año después de que se abriera la nacional, cuando mi bebé sólo era una fantasía, he escuchado la palabra más bonita del mundo:



Ánimo en vuestro viaje. El destino es precioso.




jueves, 21 de abril de 2016

La ratificación




Estos días están pasando cosas muy importantes: ya quieres decir algo y, aunque sólo te sale un "nae nae", es un balbuceo precioso; además, ya sabes girarte y amaneces, para terror mío, boca abajo en la cuna; también has empezado a dar unos pasitos tan pequeños como firmes y decididos porque has decidido que el gateo no es para ti.  Otra cosita  que me tiene tan enamorada como agotada es que ahora te ha dado por llorar en plena noche (tras meses durmiendo del tirón), para saber si estoy ahí,  y es que tampoco te ha hecho mucha gracia a ti mi vuelta al trabajo,  y eso que tu tía te cuida como nadie. También estamos celebrando que llevas cinco meses con todos nosotros, que estás estupendo de talla y peso y que vas a empezar a probar el pescado.

Pero lo más importante que ha pasado estos días es que hemos ido a ratificarnos al juzgado. Ha sido todo breve  y casi cutre, bueno, mejor dicho, de andar por casa.  Una funcionaria me ha leído el párrafo más importante de mi vida como el que recita la lista de la compra, ahí, en su escritorio y con el Word abierto para poner si juraba o prometía en el espacio en blanco que había dejado a tal efecto. Y yo he dicho que JURABA que iba a decir verdad porque no había palabra más grande y gorda. Porque yo quería llenar ese papel de síes por todos lados, y de colorines y subrayados como los apuntes del colegio. (Por cierto, aviso a navegantes,  ha preguntado si queríamos cambiar el orden de los apellidos y poner el mío primero).

Y por supuesto hemos firmado que sí, que queremos adoptarte, porque ya eres parte para siempre de la familia, tu familia,  como el que más, brote nuevo de un árbol genealógico peculiar y hermoso, porque yo ya no sé vivir sin ti y cada día pienso en ti y en tu bienestar como un millón  de veces, de una forma u otra.

Cómo no iba a firmar ese papel maravilloso, si me has transportado a una vida nueva, dura y gratificante a partes iguales, donde de pronto vuelvo a conocer el mundo, y redescubro las texturas,  los sabores,  la diversión de hacer pedorretas juntos...

Por ti también he puesto cara a la paciencia y sé que nada me parará por defenderte, por hacer que tu existencia sea lo mejor posible.

Nunca he querido así antes.



Entre estas dos fotos del día que te conocí y la de hoy han pasado muchas cosas,  pero sobre todo mucho mucho amor.

Ahora, a cruzar los dedos por que la otra parte se ratifique en su decisión también y no haya ningún problema.




sábado, 20 de febrero de 2016

Más tiempo conmigo que sin mí

El día 17 hizo más tiempo que estás conmigo que sin mí.

Hace tres meses que soy tu mamá y, sin embargo, a veces me parece que lo he sido toda la vida y no me acuerdo de ciertas cosas, luego voy al médico o a hacer papeles y te llaman de otra manera y me viene todo de nuevo. O estoy tan tranquila dándote el biberón al solete y tenemos que soportar impertinencias de desconocidos como que por qué no te doy el pecho. Pero las toreamos con gracia porque somos tan felices que nos da igual. 


Hace 95 días que entraste en casa por primera vez, y desde entonces has vivido tu primera Navidad, tus primeros Reyes, tu primer bibe de cereales, tu primer disfraz.


Hace un mes empezaste a coger cosas con las manos, como mi cara,  y ya atinas perfectamente agarrar lo que quieres y llevártelo, por supuesto, a la boca, desde donde tú descubres todo. Voy a esforzarme por enseñarte a saborear la vida y comerte el mundo, ya ves, esto es lo que ahora me inquieta.


Me pregunto si tu memoria sensorial recuerda algo de tu vida anterior, y empieza a preocuparme cómo explicarte ciertas cosas. Me descubro exclamando expresiones desafortunadas como "la madre que te parió" (que sabemos que sigue "qué a gusto se quedó"), y aunque en la familia no vamos a volvernos locos con determinados asuntos y vamos a tratarlo todo con naturalidad, la empatía obliga a revisar mi lengua. Y la de los otros. Que ya no es sólo lo que oigas en casa, sino lo que escucharás por ahí y, lo peor de todo, muchas veces sin que esté yo para apaciguar o explicarte. Cómo me arrepiento de no haberle dicho un par de cosas a la desgraciada que, en la cola para pagar de una tienda de ropa, le espetó a su niñita de unos cinco años " a que te abandono" porque andaba revoltosa. Me ardieron las mejillas pero opté por callar. Automáticamente, al oír semejante estupidez pensé en ti. Ahora tienes 5 meses pero si lo oyes con, qué sé yo, ocho años, quizá lo pases mal. Qué pena no haberme vuelto hacia ella y cantarle las cuarenta y hasta La Traviata. 

La cuestión es que es curioso cómo temas que creía dominados ahora que eres real ponen un nudo en la garganta.


Ya hemos hecho un seguimiento de tu adopción, y fue genial ir a Gran Vía contigo. Me vino a la cabeza la imagen de una mamá que entraba orgullosa con sus gemelos a la clínica del Doctor Guaperas cuando yo salía llorosa porque me habían cancelado un ciclo. Qué lejos todo aquello de repente. Ahora soy yo la que entra como un pavo real y me muero de la pena cuando coincidimos con parejas que preguntan por la adopción nacional y les dicen que ya se ha cerrado el plazo. Sabiendo como sabemos que puede estar cerrada ochos años, se nos parte el alma.

Ha cambiado todo mucho desde que soy tu madre. Me cuesta horrores salir de casa sin ti, me aterra que me pase algo y no me tengas. Todo lo que hago es pensando en ti. Me sonríes y todo se pasa. Pienso todo el día en horas de sueño, mililitros y juguetes estimulantes. No actualizo mis blogs ni saco a pasear mis cámaras. En casa del herrero... Eso sí, el móvil echa humo.


Pensé que sería una madre bloguera molona de post diario, pero es que se me está pasando muy rápido y ya me habían arrebatado casi tres meses tuyos. Este tiempo es para ti. Ya actualizaré mi vida. Esto es ahora. Siempre lamenté perderme a mi hermanita, no pienso despistarme un momento contigo.  No cumple una un sueño para pasar a otra cosa enseguida. Hay que disfrutarlo, después de todo. 

La pena es no poder enseñar todo lo que te estoy haciendo en privado, pero aún no puedo enseñar tu carita. Necesito ese bendito papel que diga al fin que eres legalmente mi hijo, porque sentimentalmente ya nadie puede arrancarte de mí.

Hablando de la resolución judicial, he de confesar que ni me acuerdo. Me explico. Antes de tenerte pensé que me reconcomería esta espera, pero lo cierto es que ni se me pasa por la cabeza que pueda ocurrir cualquier imprevisto o desgracia. En el día a día sólo me acuerdo de tus necesidades, no de las mías.

Pero no es todo reluciente. Mentiría si no dijera que me está resultando difícil adaptarme a mi nueva condición, tan esperada ella, porque no quiero ser sólo tu mamá, aunque sea mi título más importante. Ya sabes que yo necesito estar metida en mil proyectos, siempre creando y aprendiendo. Sólo necesito aprender a compaginarlo con atender y grabar todas tus sonrisas y gorjeos.


Qué emocionante tenerte al lado del cuadro que me hice para motivarme cada día. Sí se puede. Sí, todo es posible. Sí. Sí.

Insisto, si a alguno de los que estáis leyendo ahora y seguís en la búsqueda os repatean mis palabras, es completamente comprensible y normal. No sois personas horrendas ni nada por el estilo. Yo me pillaba unos cabreos de miedo cada vez que alguien escribía que sí se puede conseguir. Pero es que soy el vivo retrato del logro, después de muchas desdichas y desventuras (las que habéis leído y todas las que he callo), y por fin tengo las huellas de mi bebé enmarcadas, aunque tuve que comprar otro kit, porque el que tenía desde 2012 se había secado. Pero las tengo.

Me has demostrado, Jorge Jones, que los sueños los cumple uno mismo, currándoselo. Que la suerte existe, pero es más fácil toparse con ella si ya te encuentras en el camino. Desde el sofá es difícil conseguir nada. Y gracias a ti he recuperado las ganas de hacer, sentir, soñar, que ahora hay que ir a por el siguiente sueño. Estos días cobra más fuerza que nunca mi felicitación de de este año.

Escribamos para nuestra película el final que deseamos. 



Cada día inventémonos la jornada que esperamos. Si se tuerce, pues se endereza  y, si no se puede, pues una caña con amigos. Pero hay que hacer, hacer, hacer. Ojalá sepa transmitirte esto, hijo mío.

En estos tres meses ya eres hijo, nieto, primo, sobrino. Y cada día con más normalidad y menos de otra cosa lejana a lo natural. Aunque con Willow sí que tenemos que hacer algo, es el auténtico príncipe destronado y no estoy segura de que se haya adaptado tan bien como todos los demás.



Pero esa es otra historia... Y tenemos toda la vida para repararlo. :)